La primera víctima del caos permanente del aeropuerto de Schiphol, en Ámsterdam, es KLM, la compañía aérea holandesa que tiene su primera base en esta terminal. Este lunes, como consecuencia de la imposición de otro recorte al número máximo de viajeros que se aceptan por día, la compañía aérea tuvo que añadir la cancelación de otros 42 vuelos, según publica De Telegraaf (Schiphol reduce otro 18% los pasajeros diarios).

El sábado y el domingo anteriores KLM había aplicado restricciones a su operativa. La aerolínea no se ha andado con rodeos a la hora de calificar la catastrófica gestión del aeropuerto.

El problema para los viajeros holandeses y para KLM es que en las inmediaciones de Ámsterdam no hay ningún aeropuerto capaz de reemplazar o complementar a Schiphol. Rotterdam y Eindhoven son los otros dos aeropuertos holandeses de alguna importancia, pero incapaces de reemplazar a Ámsterdam.

Los medios de comunicación han descubierto que los viajeros de negocios, los más valiosos para la aviación, son los que más han abandonado el aeropuerto. Según Daan Lenderick, director de una organización de viajes, la gente que viaja por necesidades laborales está desplazándose a otros países para sus viajes.

KLM ya tenía en vigor un plan de vuelos reducido que tenía que mantener hasta finales de octubre. Sin embargo, sobre esta previsión recortada, Schiphol acaba de introducir un recorte en más de nueve mil viajeros diarios, un 18 por ciento del total.

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