Los cazas españoles del Ejército del Aire español han tenido mucho trabajo durante los últimos meses en el control de la frontera este de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN). El pasado día 13 de septiembre, como informa el Ministerio de Defensa, concluyó la participación española en Estonia en la misión de Policía Aérea del Báltico, con un total de 38 operaciones ‘Alpha Scramble’ (misiones de alerta de reacción rápida; QRA), en las que interceptaron la presencia de aviones rusos.

Cada año, España forma parte de un sistema de rotaciones de los países aliados, que se reparten el control en la naciones del flanco este de la Alianza Atlántica (Estonia, Letonia y Lituania), con el fin de contribuir en las labores de disuasión ante la amenaza de Rusia. Pero este año, más allá de la guerra, ha sido una tarea más ardua, desplegándose también en el espacio aéreo de Bulgaria, con el mayor número de cazabombarderos aportados hasta la fecha. En el caso de España, suele realizar esta misión entre abril y septiembre.

Durante este año se han llevado a cabo 38 misiones de interceptación de aeronaves que no cumplían con las normas internacionales de vuelo: todas ellas bajo bandera rusa. El protocolo es el siguiente: una vez que se identifica, suena una alarma en la base de referencia y desde ese momento los cazas deben volar en menos de un cuarto de hora, con el fin de asegurar la soberanía del espacio aéreo de la OTAN.

Mayor actividad en Lituania

Este ha sido el país en el que más intervenciones se han tenido que realizar, con nada menos que 34 de las misiones ‘Alpha Scramble’. Una situación que ha sido más tensa de lo habitual tras el inicio de la guerra en Ucrania. En Lituania, la Fuerza Aérea española desplegó ocho cazas F-18 durante los meses de abril y julio. En ellos se llevaron a cabo 257 misiones, completando 963 horas de vuelo.

En Bulgaria, en la que fue la primera misión nacional allí para supervisar el espacio aéreo del Mar Negro, la situación fue más calmada. Entre los meses de febrero y marzo apenas se realizaron dos misiones de interceptación de aeronaves rusas, si bien se completaron un total de 46 misiones de diferente tipo y se cumplieron 129 horas de vuelo.

A su vez, la misión en Estonia, la más reciente, ha sido de apenas tres semanas. En ellas se han desarrollado dos misiones de detección de aviones sin identificar. Desde su base aérea, en Ämari, los cuatro Eurofighter del Ejército del Aire se realizaron 28 misiones, con 116 horas de vuelo.

Origen de la misión

Fue en el año 2004, tras el ingreso de Estonia, Letonia y Lituania en la OTAN, cuando comenzó la misión Baltic Air Policing (Policía Aérea del Báltico). Desde ese momento, cuatro aviones de combate de un país aliado se mantienen desplegados, en periodos de cuatro meses, en la base de Siauliai (Lituania). En el caso de España, participó por primera vez en 2006, con cuatro Mirage F-1 del Ala 14.

Tras el inicio de la guerra, la misión se ha reforzado durante los últimos meses: se han incorporado otros doce cazas de tres países, además de establecer nuevas bases en Ämari (Estonia) y Malbork (Polonia). Además de los aviones de combate (F-18 y Eurofighter ‘Typhoon’), España colabora con unos 150 militares que llevan a cabo labores de mantenimiento, logística, vigilancia y control del Destacamento. El motivo por el que estos países bálticos cuentan con una defensa comunitaria es porque no tienen una fuerza aérea de combate que les permita hacerlo por ellos mismos.

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