El informe de evaluación de la fiscalidad del transporte que el Gobierno ha enviado a Bruselas revela que aún existe cierto margen de subida para el sector del automóvil, barcos y aeronaves, considerando que el transporte en España sufre una presión fiscal baja. (Más banderillas a las aerolíneas: impuestos a viajar en avión)

La mirada está puesta en aumentar esta recaudación, poniendo el foco en modificaciones fiscales que graven la distancia recorrida por los vehículos y no la potencia, del pago por uso en las carreteras, de que la matriculación se pague por las emisiones del vehículo, no por su precio, así como de nuevos impuestos a las embarcaciones o los aviones.

«La significativa caída de la recaudación asociada al transporte rodado en España refleja dificultades estructurales que habrán de resolverse con cambios tributarios y regulatorios profundos», refleja el informe del que se ha hecho eco ABC.

Sobre las matriculaciones, la Agencia Tributaria alerta de que «de mantenerse la estructura actual del impuesto, la recaudación se prevé que descenderá». Asimismo, en cuanto al Impuesto de Circulación, Hacienda reclama un mayor desarrollo de su papel como instrumento para internalizar los costes ambientales del transporte.

Por el momento no hay ningún mensaje claro, y todas las partes implicadas han evitado posicionarse sobre la aparente subida de impuestos que se avecina. De producirse, supondría un nuevo varapalo para el sector del rent a car, navieras y aerolíneas, que siguen batallando para recuperarse de los estragos de la pandemia.

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